MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN


1. Todos somos mártires
Sebastián es un hombre normal que siente el dolor. El dolor es normal. El dolor nos hace mártires. La normalidad nos hace mártires. En un día normal la dignidad puede rozarse con el deber. Eso puede ser el dolor. Es normal que eso suceda, como es normal que eso no suceda nunca jamás a lo largo de una vida.

En esta adaptación el destino del mártir Sebastián no está guiado por la Eternidad, sino por su desasosiego. Sebastián no es la expresión de una lógica divina y certera, sino humana, es decir, frágil, es decir, equívoca. Por medio de una ecuación de conceptos hemos traducido la fe que impregnaba al personaje en el texto original de D´Anunzzio -sea lo que sea la fe, posiblemente es inquebrantable-, por la idea de voluntad -sea lo que sea la voluntad, posiblemente quebranta-. Nos ha salido un Sebastián que ejerce su voluntad, aunque no sepa formularla, que puede estar equivocado en todo, menos en el dolor que siente y en su desesperación ante el sinsentido de una vida normal. La única vida que conocemos, por otra parte.

Un huracán provoca 100 muertes en EE.UU, mientras que en Bangladesh las víctimas pueden llegar a 300.000. Hay personas a las que les sorprende un ataque cardiaco en su puesto de trabajo y, aún así, quieren seguir trabajando. En los autobuses públicos los hombres y las mujeres piensan en su vida, se entristecen y, luego, pasan a pensar en otra cosa. Hay gente que no puede pagar el recibo telefónico. Algunos son policías, otros delincuentes, otros delegados comerciales. Los enamorados salen del cine y alguien les pide limosna. Todo es normal. La normalidad nos hace mártires. Todos somos mártires.

2. Personajes

- Sebastián
Sebastián, alto oficial romano, cumple implacablemente con su deber hasta que una llamarada de dignidad se interpone en su destino. Una auténtica explosión interior le transforma completamente y hace brotar en su ser más profundo una ética difusa y rudimentaria, pero capaz de discernir certeramente entre el bien y el mal. La capacidad para orientar su voluntad diferencia, y margina, al Mártir frente al resto de personajes. Sebastián ejerce su voluntad, y eso hace que su cuerpo y su voluntad recién nacida choquen dolorosamente contra las aristas de la realidad, es decir, de la normalidad. Sebastián, una voluntad que explosiona de una manera desordenada, bella y espontánea, avanzará por el sendero estrecho -y cada vez más estrecho- de la normalidad, hasta estrellarse contra el poder, una cosa tan normal que está en todas partes. Nuestro Sebastián, no es un intelectual -si bien es capaz de formular sus rechazos, es incapaz de formular su proyecto-, Sebastián no es un hombre de fe -ningún Dios ni ninguna Iglesia premiarán sus acciones-, Sebastián no es un hombre contemplativo -su fe no es otra cosa que su voluntad-. Sebastián es, simplemente, un hombre normal que añora otra normalidad. Una normalidad más amplia, una normalidad que admita la posibilidad del radicalismo. Una cotidianeidad que admita la posibilidad de que los individuos ejerzan su voluntad.

- Narrador
Si Sebastián piensa a través de su cuerpo y sus decisiones no son otra cosa que dolor que nace de su cuerpo, es lógico que sea un médico quién explique y presente a Sebastián. En nuestra adaptación del texto de D´Annunzio este es el principal arranque diferenciador. El Narrador es aquí el punto de partida de nuestros textos. Se trata de un hombre cuya profesión le permite adentrarse en los conceptos de normalidad, anormalidad y dolor, con los que está muy familiarizado. Nuestro Médico, tal vez y en otra época, sufrió el mismo trance que Sebastián, si bien lo solucionó en otra dirección. Nuestro médico es capaz de comprender todos los cuerpos, pero especialmente el de Sebastián y el dolor que no cesan de desprender sus vísceras. Por ello el Narrador en ocasiones tomará la palabra de Sebastián y comunicará al público qué pasa por su cabeza en cada instante. Y lo hará utilizando textos que, en la versión de D´Annunzio, originariamente escrita en francés, estaban destinados a ser pronunciados por el propio Mártir. Se trata de versos de cáliz religioso, breves, de una belleza perpleja y contundente. Si en nuestra adaptación hemos intentado en todo momento formular la fe como pura voluntad, con la inclusión de los textos de D´Anunnzio hemos pretendido presentar la religión como un debate del hombre consigo mismo y con sus anhelos.

- Diocleciano
Diocleciano, Emperador Augusto, ha reestrucurado el Imperio en la forma Tetrárquica, una primaria división del Estado en cuatro poderes evidentes. El poder es divisible, el poder es extensible, el poder puede multiplicarse en varios poderes. El poder, en fin, es clónico. El poder, y la lógica aplastante que imprime a la normalidad diaria, se hace patente en todas partes. Tal vez, incluso, en todas las habitaciones. Ahí reside su fuerza y su autoridad sobrehumanas. Diocleciano, un hombre normal, únicamente diferenciado del resto de los hombres en que es sabedor y guardián de ese secreto llamado poder, ofrece a Sebastián la posibilidad de compartirlo. Diocleciano ofrece a Sebastián un puesto privilegiado dentro de la normalidad. Posiblemente eso significaría la felicidad de Sebastián y el cese de su dolor, si fuera ello lo que la voluntad de Sebastián deseara con todas sus fuerzas.

- Bailarines
Los bailarines son los soldados de Sebastián. Son jóvenes, hermosos, repletos de energía.
Como la energía son un desorden brillante e incesante. Posiblemente son como Sebastián, pero antes de que la voluntad de Sebastián explotara y se formara. La voluntad de estos jóvenes arqueros fluye en otra dirección, contraria a la que ha elegido la voluntad del Mártir. No cuestionan la normalidad que viven. Aplazan la formación de su voluntad. Y la aplazan con una alegría desbordante. Sedientos de potencia, beben la normalidad a grandes tragos desgarbados. Como la juventud, son energía que fluye arrolladora. La juventud es, en fin, un espectáculo hermoso por sí mismo.

- Coro
Visten como inquisidores. Tal vez sean inquisidores. Tal vez sean simplemente la masa, que observa los acontecimientos. Tal vez la masa siempre es inquisidora. La masa, en todo caso, es otra región asfixiante de la normalidad.

- Solistas
Los solistas son sombras y voces de personajes, que se adelantan unos pasos y toman la palabra por ellos. Son símbolos. Son luz y sonido.

3. Estructura

1. Introducción: Paraíso
En nuestra adaptación hemos reubicado al incio de la obra esta Morada, originariamente la última, para ganar simetría y ofrecer un guiño al espectador. Posiblemente ese guiño consista en aplazar definitivamente el happy end que ofrecía el libreto inicial.

2. Morada 1. Danza estática
En un día normal para los mártires y para los soldados que los martirizan, un militar, Sebastián, descubre una sensación nueva, que no sabe explicar pero que cambiará su vida. Es su voluntad, que empieza a explotar.

3. Morada 2. La habitación mágica
El proceso interior de Sebastián está fatalmente abierto. Sebastián viaja a su interior. Su interior es una explosión.

4. Morada 3. El poder fragmentado
Sebastián y Diocleciano coinciden frente a frente. Antes del nacimiento de su voluntad arrolladora, ese era el único poder que reconocía Sebastián.

5. Morada 4. El asentamiento
La voluntad de Sebastián conduce al Mártir a su trance final.

6. Epílogo
Sebastián es una Cascada de Sangre.


CREDITOS DE MARTIRIRO DE SAN SEBASTIÁN

Una creación de: Franc Aleu, Manuel Huerga, Alex Ollé, Carlos Padrissa, Alfredo Taján y Valentín Proczynski. Con la colaboración de: Jaume Plensa.

Idea original: A.M.A. Le Tre Caravelle.

Versión escénica: LA FURA DELS BAUS

Dirección escénica: Alex Ollé y Carlos Padrissa (La Fura dels Baus)
Realización de imagen: Manuel Huerga y Franc Aleu
Diseño de vestuario y utilleria: Jaume Plensa
Diseño de coreografía: Compañía "erre que erre"
Adaptación y creación de textos: Guillem Martínez
Diseño de iluminación: Germinal Ruíz
Diseño de sonido: Marc Sardà
Ayudante de dirección: José A. Gutierrez
Ayudante de dirección (Bilbao): Llorenç Ametller
Dirección de interpretación: Joan Castells, Al Victor

Intérpretes:
Sebastián: Abraham Hurtado
Diocleciano: Al Victor
Narrador: Miguel Bosé
Bailarines: Susana Castro, María Ángeles García, Mario García, Sergi Faustino, Ferran Carvajal, Ricardo Salas, Marina Serrano

ACTUACIONES EN BILBAO -Teatro Arriaga
  Soprano: Sophie Marin-Degor
  Contralto: Cécile Eloir
  Mezzo-soprano: Liliana Bizineche

Sociedad Coral de Bilbao
Director: : Gorka Sierra

Orquesta Sinfónica de Bilbao.
  Director artístico: Theo Alcantara
  Dirección musical: Julian Kovatchev

MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN es una producción de l´Associazione Musica e Arte "Le Tre Caravelle" con la colaboración de l Concerti Telecom Italia, Instituzione del Concerti e del Teatro Lírico "Pierluigi da Palestrina" di Cagliari, El Palau de la Música de Valencia, el Festival Internacional Castell de Perelada y el Teatro Arriaga de Bilbao.

GIRA
1997: Ópera de Roma, estreno 5-5-97, Cagliari, Festival de Perelada, Valencia.
1998: Bilbao