ATLÀNTIDA


Manuel de Falla, La Fura dels Baus
Cantata escénica en un prólogo y tres partes sobre el poema de Jacint Verdaguer, adaptado por Manuel de Falla.
Música de Manuel de Falla, completada por Ernesto Halffter.


ATLÀNTIDA

Vasto oratorio para solistas, coros y orquesta, basado en textos catalanes de Jacinto Verdaguer, otros religiosos en latín y alguno castellano. En la que sería su obra póstuma e inacabada pretende el compositor una gran forma, con predominio coral, equiparable, en nuestro tiempo, a los oratorios anteriores a los grandes barroco. El proyecto, al contacto con los textos que prepara el mismo Falla, resulta cada vez más amplio, Por otra parte, la delicada salud del músico y los diversos azares de la vida española que desembocan en la guerra civil 1936-39, paralizan casi totalmente la marcha de "Atlántida".

"Atlántida" enlaza el mito del continente sumergido con la aventura del descubrimiento de América bajo el signo de la Catolicidad. A instancias del pintor José María Ser, Falla no imaginó una pieza con destino a escenarios operísticos sino una música cuyos episodios narrativos debían ser ilustrados por grandes cuadros pintados por Sert para todo y cada uno de los motivos. Cuando muere Falla deja la partitura en desigual estado: el "Prólogo" totalmente compuesto, incluida la orquestación. La primera parte planificada en su conjunto, terminada parcialmente y a falta de orquestación en el resto. La segunda quedó en estado más confuso. Algún fragmento definido y gran cantidad de apuntes, especialmente corales. La parte final dedicada al descubrimiento del Nuevo Mundo y de contenido religioso en su mitad, quedó decidida en su forma general (salvo la duda del final), compuesta en reducción, no orquestada pero con muchas indicaciones instrumentales. La familia de Falla y la editora "Ricordi" encargó la terminación de "Atlántida" a Ernesto Halffter, el más destacado discípulo y continuador de D. Manuel. Después de varios años de labor, "Atlántida" se estrena en Barcelona al año 1961, en versión de concierto, y en 1962, en la Scala de Milán, en versión escénica. Después de sucesivos estrenos, escénicos o de concierto, Ernesto Halffter emprendió una nueva versión que viene a ceñirse a los fragmentos más acabados o claramente planteados por Falla, versión estrenada en el Festival de Lucerna en 1976.

Por otra parte, Falla denominó a "Atlántida" "cantata escénica". No lo es menos que, en su correspondencia y en sus declaraciones periodísticas, se refería a su "oratorio". Queda constancia también del rechazo de cualquier dirección escénica, de la poca adecuación para la obra de los teatros de ópera y de su preferencia por escenarios religioso-monumentales, como el "Monasterio de Poblet".

"Atlántida" se configura como un gran "misterio" o "sacra representazione" en la que Falla extrae la sustancia de la música española, en especial la catalana, desde la Edad Media hasta el popularismo del siglo pasado que caracteriza el "Renacimiento" de Cataluña. Reinventa en el siglo XX, de forma milagrosa, un "Romance" como lo habría escrito, de poder estar vivo, un compositor de cinco siglos atrás. Trabaja la polifonía religiosa, en formas emocionantes y escuetas en su combinación vocal-intrumental. Practica, dentro de la unidad de concepto, estilos diversificados que van del impresionismo ibérico del "Prólogo" con sucesión de acordes tan original como bella, hasta el monodismo, cuasi monteverdiano, del "Corifeo".

Si el "Concerto" es síntesis, "Atlántida" constituye una gran suma de música y cultura. No se comprenderá del todo si no se conoce y se siente la historia de España. Como aportación, si pensamos que el citado "Prólogo" quedó escrito antes que la "Sinfonía de los Salmos" de Strawinsky podemos valorar la importancia que habría tenido "Atlántida" concluida y escuchada en su tiempo.
Enrique Franco.

CLAVES

Aplicar la experiencia multidisciplinar que el grupo ha ido acumulando a lo largo de los años. Se trata, sin embargo, del primer contacto de La Fura dels Baus con el mundo del teatro lírico, lo que puede aportar al resultado final una importante dosis de frescura.

Aportar a través de la plástica un encuentro entre Falla y la actualidad. Dicho de otra manera, se trata de conectar el lenguaje de La Fura dels Baus con una contemplación de la Atlántida que Falla imaginaba.

Representar Atlántida de modo que el espectador se sumerja durante una hora y media en un mundo mágico, rítmico, plástico y emotivo, actualizando y reforzando el carácter de cantata escénica de la obra, a través de cuadros plásticos que, a modo de gran retablo, se van transformando lentamente, potenciando en el público una actitud contemplativa. Estos cuadros funcionan como valor añadido a la música.

Visten como inquisidores. Tal vez sean inquisidores. Tal vez sean simplemente la masa, que observa los acontecimientos. Tal vez la masa siempre es inquisidora. La masa, en todo caso, es otra región asfixiante de la normalidad.

La leyenda de la Atlántida
El hundimiento de una generación (1927-1946)

ATLÁNTIDA. f. mit. Según la tradición griega,
continente habitado por los Altantes sumergido
a causa de un terremoto. Platón la cita en sus
diálogos, Timón y Critias, como modelo de
estado ideal, comparable a Utopía, y describe
su elevada civilización y la felicidad de sus
habitantes...

DICCIONARIO ILUSTRADO Cat. Vol I


Sus autores
Naufragando en un mar de despropósitos.

Verdaguer, Falla y Sert son los autores que originan este proyecto inacabado. Los tres diferentes motivos, afrontan una obra de vastas proporciones, en un momento de sus vidas en que su inspiración y su obsesión artística sostienen una encarnizada lucha contra las circunstancias del destino.

Para Verdaguer, por ejemplo, la Atlántida es una primera obra de juventud. Empezó a los veinte años a escribir un poema épico sobre el descubrimiento de América, articulándolo posteriormente con las partes de la mitología griega de la leyenda de Atlas, Hércules, Gerión, el incendio de los Pirineos, el jardín de las Hespérides, el hundimiento de la Atlántida que vinculaba, por si fuera poco, al romántico nacimiento de una nueva España unida y emprendedora. Acabó el poema, doce años más tarde, después de muchísimas versiones y correcciones. En un momento de su vida, Verdaguer, al igual que sucediera con los grandes místicos en otras épocas, choca frontalmente con los poderes clericales, que por algún tiempo lo destierran prohibiéndole su actividad sacerdotal.

Para Falla, al contrario, Atlántida es su composición póstuma y al principio no ahorra esfuerzos de ningún tipo para llevarla a cabo. Emprende una obra grandiosa con todo rigor y minuciosidad, estudia el catalán para poder respetar musicalmente el libreto, y realiza numerosos estudios y pruebas sobre el lenguaje de los grandes polifonistas españoles para escribir sus partes corales. Pasan los años hasta que la vorágine de la guerra civil y la precariedad de su salud le hacen imposible terminarla. En los últimos años Atlántida se convierte en un cúmulo de desdichados intentos. Al final fue el cuerpo embalsamado de Falla el que es devuelto del exilio americano a su Cádiz natal para ser enterrado, navegando finalmente en silencio sobre su Atlántida sumergida.

Sert, desde el primer momento, había animado a Falla a que pusiera en música los versos de Verdaguer y había acordado que sería el propio Sert quien diseñara y pintara las escenografías de esta futura cantata escénica, aunque nuca llegó a empezarlas. Siempre muy ocupado, viajando de aquí para allá, había pasado más de 25 años pintando por dos veces consecutivas la catedral de Vic y otros encargos en el extranjero. Desgraciadamente, al principio de la guerra civil alguien incendió la catedral, destruyendo totalmente lo que él consideraba lo mejor de su obra. A pesar del terrible golpe que esto supuso para él, al acabar la guerra civil, en seis años, volvió a pintarla una tercera vez. Pocos días después de finalizar parcialmente sus frescos murió, y fue enterrado en la misma catedral, bajo sus pinturas.

Parece que el destino y las fuerzas naturales se rieran de estos grandes creadores, que al final de sus vidas lucharon contra su destino como los personajes de la Atlántida, que giran en torno a dos ejes, castigo y destrucción, perdón y creación, y acaban siendo meros intrumentos de la divinidad.

Carlos Padrissa.

ESPACIO ESCÉNICO-IMAGEN

José María Sert con quien siempre contaba Falla para realizar la escenografía, pensó ya entonces en utilizar proyecciones para crear una atmósfera mágica en la cantata:

...Podríamos visitar juntos Poblet,
ponernos de acuerdo con Millet y dibujar
juntos los cristales para las proyecciones...
(Carta de Sert a Falla, 4 junio 1931).

Para Falla al igual que en Sert, la imagen plástica de Atlántida sólo existía en su imaginación. Se trata ahora, en esta producción, de potenciar esta idea a partir de escenografías irreales, de las proyecciones en constante mutación hasta esfumarse. Sombras e imágenes sobre un gran mural al estilo de Sert. Tal como Falla en algún momento lo imaginó: cuadros fijos subdivididos en otros que van cambiando por trasparencias.

En lugar de usar grandes telones se utiliza una sola pantalla de 13m. x 9m. sobre la cual se proyectan simples animaciones de imágenes. Dicha pantalla tiene como soporte un andamio de 13m. x 9m.

El segundo elemento escenográfico es una gran pantalla volumétrica. Esta tiene que ser móvil, compuesta de seis módulos tridimensionales (2x1x1m) y muy ligeros. Cumple el papel de gran escultura que actúa a modo de pantalla-móvil sobre la que se proyectan imágenes que, dependiendo de la forma cambiante de la escultura, representan a ATLAS, al BARCO, a HÉRCULES, a una CUEVA, al MUNDO, a un ÁNGEL, a las TORRES DE HÉRCULES, a un TRONO, etc.

Se busca que el propio público tenga la impresión de estar inmerso en el mar. Como en la propia composición musical, se trata de jugar con planos imposibles: ahora el techo es el mar, ahora el plano está inclinado y parece que el público está mirando desde un puente sobre el agua, ahora el plano está horizontal, etc.

Dado que Manuel de Falla estaba impresionado por las catedrales y soñaba con sus grandes vidrieras para los decorados de Atlántida, en el estreno de Granada se aprovecha y resalta la fachada de la catedral en el momento final, sus tres puertas, sus ventanas, vidrieras, estatuas, columnas, campanario, etc.

CRÉDITOS DE ATLÁNTIDA

Cantata escénica en un prólogo y tres partes sobre el poema de Jacint Verdaguer, adaptado por Manuel de Falla.
Música de Manuel de Falla, completada por Ernesto Halffter.

Intérpretes: Coro de Valencia, Coro de la Presentación de Granada, Orfeón Navarro Reverter, Orquesta Sinfónica de Barcelona, Nacional de Cataluña.
Solistas: Manuel Lanza, Josefina Brivio, Vignia Perramón, Joan Cabero, Francisco Vas, Ángel Ódena, Estrella Estévez, Pilar Jurado

Director musical :Joan Pons

Versión escénica: Alex Ollè, Carlos Padrissa (La Fura dels Baus), Jaume Plensa
Coreografía: Sabine Dahrendorf
Bailarines: Mario García, Ricardo Salas, Abraham Hurtado, Ferran Carvajal, Sergi Faustino Pere Gener
Actores: Xavier Capdet, Vidi Vidal, Ricardo Ortega

Producción: Festival Internacional de Música y Danza de Granada
Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)

Representaciones: Granada, 23, 24, 26 y 27 de Junio 1996.