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MANES La Fura dels Baus refleja en este sexto espectáculo teatral la necesidad de volver a sus orígenes, a la vitalidad del juego y al rito, mediante un mar de acciones e imágenes fascinantes en el que los espectadores-naufragos, rodeados por el espectáculo, agudizan al máximo su percepción. 1.1. El teatro ni está muerto ni está en crisisLa Fura dels Baus, tras cinco espectáculos teatrales, ha demostrado que el teatro sigue vivo, conectando con un público amplio y heterogéneo. La Fura dels Baus apuesta por un espectáculo de alto voltaje físico, en el que las percepciones temporales y espaciales del espectador pueden ser alteradas a través de una narrativa multimedia. Un escenario vivo en el que actores y espectadores comparten nuevas percepciones, imágenes nunca vistas u oídas en una nueva categoría de representación teatral. Es por ello que en una época de mestizaje, en la que cada vez son más las artes que se confunden y aglutinan, La Fura dels Baus apuesta por su propio género espectacular; un género presidido por la inmediatez y por la presencia de unas acciones físicas (actorales, musicales...), realizadas y vivenciadas en un paisaje de imágenes intercambiables. Lo cierto es que la sociedad actual, cuyas percepciones están tamizadas por el entorno mediático, pide nuevas formas teatrales, alejadas de las viejas convenciones dramáticas. 1.2. El porqué de un nuevo espectáculoManes, el sexto espectáculo teatral de La Fura dels Baus, el tercero de su segunda trilogía, puede considerarse como un espectáculo-compendio, como una autocita de su propia trayectoria escénica. Así, en este espectáculo teatral, la idea de Relatividad aparece en su aspecto formal y temático: A partir de este referente tan fin-de-siècle (y de milenio), La Fura dels Baus quiere recrear a percepción esquizoide de nuestra época, la década de los 90. Una época de hipocresías, violencias y fascinación por lo fragmentado o desfigurado que expone al límite nuestra subjetividad (subjetividad esquizoide). Por ello, en Manes, ritualidad e ironía, perspectivas contrapuestas, conviven y se fertilizan mútuamente. 1.3. Aspectos formales del nuevo espectáculo1.3.1. Dos lenguajes Por su carácter de compendio o cita respecto al propio lenguaje escénico, consolidado tras dieciocho años de trayectoria, así como por su interés respecto a la estética de la contaminación, el nuevo espectáculo teatral de La Fura dels Baus reúne dos tipos de convenciones teatrales que conviven, de forma alternada o simultánea, a lo largo de la representación. - Lenguaje furero. Las acciones, inmediatas e intensas, suceden en el mismo plano donde está situado el público, en un mismo espacio escénico en el que prima el impacto y la sensación de riesgo. Se trata de una propuesta de fricción que ha caracterizado a La Fura dels Baus y a su estética teatral. - Lenguaje convencional. Utilizado como contrapunto, este tipo de lenguaje, basado en la noción de personaje y en el conflicto de tipo emocional, aporta un ambiente de intimidad al espectáculo, introduciendo a su vez códigos convencionalizados del arte interpretativo (pseudodiálogo entre hombre, mujer y pollo, o el fragmento coral de composición all´italiana). 1.3.2. El espacio inmaterialPara este nuevo espectáculo teatral, La Fura dels Baus propone un entorno escénico neutro que no existe a priori, sino que, por el contrario, va generándose a medida que va siendo transformado por la acción del espectáculo. Su construcción y deconstrucción, originadas por las acciones de los actores-arquitectos, ya que durante la representación aparecen verdaderas construcciones efímeras, barreras topológicas y permeables que crean un espacio mutable y polisémico en presente perpetuo, activado por el poder y la fascinación de las imágenes. Un escenario de paisajes-simulacros en los que impera la estética de la desaparición. Este tipo de espacio supone un gran reto para La Fura dels Baus, ya que en anteriores creaciones dominaba el aparato escenográfico. Contrariamente, en Manes, una propuesta en la que la inmaterialidad y la ausencia adquieren un relieve especial, será el actor quien, mediante sus acciones, sectorialice y dé significado al espacio escénico. Siguiendo las premisas artaudianas, éste es un espectáculo escrito con, por y para el cuerpo. 1.3.3. La iluminaciónLa luz es importantísima en Manes, convirtiéndose, de hecho, en un hilo conductor. De esta manera, a partir de dos torres de luz autónomas y polivalentes, la acción va desplazándose y, por consiguiente, arrastra al público a un espacio determinado, recuperando con ello las migraciones de espectadores como elemento casi-coreográfico. La iluminación se convierte así en el guía que posibilita descubrir los diferentes "cuadros" o acciones que conforman el espectáculo, sorprendiéndolos en la intimidad de un primer plano (y convirtiendo con ello al espectador en un voyeur, por ejemplo, en la relación entre hombre, mujer y pollo), o bien sumiéndolos en un aparente caos. Se trata básicamente de una iluminación móvil, manipulada en algunas ocasiones a la altura de los espectadores (actores-lámpara), perspectiva que permite a Manes jugar con las sombras y contraluces, revelando presencias y ausencias en una narración escénica presidida por la discontinuidad. Una narrativa de ubicuidad extensible e inestable que provoca informaciones instantáneas, casuales y azarosas a los espectadores. Así, las dos torres de luz, pseudo-personajes por su movilidad, accionadas por sus respectivos técnicos-actores, se integran plenamente en el engranaje del espectáculo. 1.3.4. Los actoresEn este espectáculo teatral, La Fura dels Baus hace extensivo el concepto de mestizaje a la interpretación actoral. Conscientes de que nunca ha existido el cuerpo natural, el cuerpo virgen, el grupo asimila diferentes convenciones físicas y emocionales de la tradición teatral reforzando con ello la contaminación de los dos lenguajes (furero, convencional). La Fura dels Baus integra en Manes a actores que responden a diferentes modelos interpretativos. Al trabajar en un espacio escénico inmaterial y cambiante, los actores se convierten en el elemento vertebrador del espectáculo, mostrando a través de sus respectivas técnicas corporales-interpretativas una narrativa discontinua, de zapping, acorde con nuestro entorno mediático. 1.3.5. La músicaEn Manes, y como es habitual en La Fura dels Baus, la música gestiona el tiempo y la topografía del espectáculo, convirtiéndose con ello en uno de sus ejes conductores. Como en el anterior espectáculo del grupo, la referencia a la discoteca, actual lugar de culto, se somete a un intenso zapping, de ritmos y de ambientes, transgrediendo así su supuesto efecto idiotizante. Ejecutada en directo por un solo músico y múltiples máquinas, cuyas presencias se integran visualmente en la puesta en escena, esta partitura electrónica envuelve sensorialmente al público y secuencializa el espectáculo. Pero el paisaje audio de Manes también cuenta con otras fuentes sonoras, de tipo móvil y efímero. De esta manera, los actores amplifican sus gritos o las fricciones que producen al manipular su entorno. Sin olvidar el inquietante sonido de los muñones lloriqueantes, objetos pseudovivientes. En suma, la propuesta sonora de Manes combina la depurada tecnología con el impacto fónico, un choque sonoro que provoca la vibración físico-emocional del espectador e introduce en su imaginario un tejido sonoro de imágenes contrastadas. 1.3.6. El textoLa señalada contaminación entre diferentes registros escénicos, aporta a Manes una nueva dimensión del texto hablado en los fragmentos correspondientes al lenguaje más convencionalizado. Sin embargo, esa mayor presencia de texto no significa una incursión en la dramaturgia aristotélica. Al contrario, Manes sólo muestra una serie de discontinuidades en las que el texto, como un elemento más, tiene cabida. No de otra manera, el texto, lejos de proporcionar una lectura unívoca del espectáculo, contribuye a la creación de un entorno inestable y caleidoscópico, de la misma manera que los circuitos comunicacionales generan a nuestro alrededor miles de palabras que nos bombardean con múltiples ecos y redundancias. 1.3.7. La utilleríaLa utillería, que comprende todos aquellos objetos manipulables, así como prótesis o incluso las piezas de indumentaria, cobra en este espectáculo una especial relevancia, al realizarse las acciones en un espacio escénico sin grandes estructuras escenográficas. Estos objetos o elementos adquieren en Manes un valor funcional y también simbólico al dotar de ciertos significados al entorno escénico. Algunos, de carácter casi-escultórico (grandes huevos de madera articulados, mesa ritual), los utilizará el actor como soporte de sus acciones y, en determinados casos, otros singularizan sus personajes (muñones lloriqueantes, lámparas-prótesis). La manipulación objetual gana importancia en este espectáculo, una manipulación entendida en su sentido más amplio ya que integra la apariencia (y transformación) corporal y la indumentaria. Por otro lado, el espectáculo también utiliza materiales primarios y de carácter fungible (agua, arena...), ampliamente utilizados por La Fura dels Baus a lo largo de su biografía grupal. 1.3.8. La dramaturgia y los espectadoresManes lleva al extremo el concepto de dramaturgia rítmica que La Fura dels Baus ha practicado desde sus inicios; por ello predominan las cadencias de las acciones realizadas sobre sus consecuencias. Manes explora de nuevo montaje e impacto, una dramaturgia de sintaxis rítmico-musical, de pautas basadas en la intensidad más que en la causalidad, que desmantela el sistema conclusivo (inicio-desarrollo-final) aún dominante. Una dramaturgia furera, en definitiva, que distorsiona los hábitos perceptivos del espectador ante estímulos irreconocibles en su imaginario y la sensación de riesgo. Son espectadores-partícipes que reviven experiencias anteriores, de otros espectáculos de La Fura dels Baus, o que bien se inician en ellos. 1.4. Más sobre MANES:El Corral (el actor y su entorno) Cuando La Fura dels Baus realiza un nuevo espectáculo, uno de los primeros ejes de creación es la construcción del entorno. En Manes, es un espacio neutro donde la belleza se muestra como un velo sutil de lo siniestro. Los actores conforman así una parte física del espacio en el que se mueven haciendo que, a su vez, el espacio se transforme en una parte onírica, en un apéndice de los propios actores. Un corral en donde campan los huevos y vuelan las gallinas. Las sombras (la iluminación)Hilo conductor que muestra y esconde. Eco lejano de acomodadores de cine de barrio, conduciendo al público en un inútil viaje hacia una butaca que no existe. Toda la iluminación es móvil, errante, desplazable. Dos torres de luz autónomas, actores a su vez, accionadas a la vista del público. Los aperos (atrezzo y utillería)A la sobriedad del espacio escénico, el atrezzo y la utillería recuerdan un paisaje de posguerra. Un regreso a la tracción humana, más aún, a la tracción animal, en la que la máquina ha dejado de funcionar. Una relación sensual que nace del choque trágico entre la piel del actor y la piel del artilugio. La algarabía (la música)Un gran fonendoscopio se ha adueñado del espacio y nos permite auscultar el latido de la obra. La música no es una ilustración, sino una cadencia en la que los ritmos corporales nos acercan a la fisiología del espectáculo. Un ácido viaje al hemisferio derecho del cerebro. El cacareo (el texto)Personajes separados por idiomas comunes. Babel polifónico de la incomunicación en la que el texto adquiere el estatuto de gesto, más que de discurso. Es un cacareo donde no importa lo que se dice sino lo que no se dice. La dramaturgiaSe basa en una gramática de la simultaneidad y no de la continuidad. Zapping de emociones y sensaciones. Dramaturgia ahistórica, en la que el argumento es el Aquí y Ahora. Conjunto de escenas contrapuestas en las que distintos mundos comparten espacio y tiempo. Cuento gótico que asiste impasible al choque entre diversas intimidades, sorprendidas siempre por una luz indiscreta. Otras aves (el espectador)El espectador de Manes no sabe que también es actor. Se convierte en un elemento de ese sistema-monstruo que se mueve y avanza de forma imprevisible hacia un final sólo aparente. El público se ve así convertido en observador y en observado a la vez. Manes: espectáculo público de hechos privados. Animales de granjaUna invitación personal al mundo de los sueños, en donde los gallos, hartos de esperar la salida del sol, se han convertido en pollos. Cuento en donde los hombres son pollos y los pollos son hombres; donde el miedo tiene un valor pedagógico, la lógica destruye nuestra imaginación y la seguridad, unos pocos granos de maíz, se han convertido en valor absoluto de nuestras vidas. Accidents PolipoèticsCréditos de MANES La Fura dels Baus presenta MANES a partir de un concepto de Pera Tantiñá Creación: La Fura dels Baus, Rafel Vives, Nico Nubiola Dirección: Pera Tantiñá Dirección Actores: Rafel Vives Creación musical: Big Toxic Colaboración musical: Miki Espuma, Carlos Padrissa Diseño de iluminación: Pera Tantiñá, Pedro Pablo Hervas, Ziggy Durand Diseño de la escenografía y atrezzo: Nico Nubiola Realización de la escenográfica y atrezzo: Nico Nubiola, Guillermo Sánchez, Kai Wehmhorner, l´Ja Mlosch Vestuario: Mercè Crespo, Tete Company Ayudante de vestuario: Yolanda Berdier Diseño y dirección de producción: Andreu Polo Producción: Fernando Guiard, Esther Badía Meritorio producción: Jeroni Pagán Equipo de gira: Coordinador Artístico: Pera Tantiñá Dirección Actores: Beth Escudé Actores: Vanessa Dinger, Víctor Goñi, Susana Goulart, Nika Marijuan, Pepa Sabaté, Alberto Olivares, Borja Sagasti Música y sonido: Germán Rodríguez Coordinador técnico: Fernando Guiard Road Manager: Susana Cuñado Técnicos de iluminación: Ziggy Durand, Pedro Pablo Hervas Técnicos de escenografía: Pere Ferrer, Miguel Angel García Agradecimientos a: Telefónica S.A. MANES es una producción de La Fura dels Baus La Fura dels Baus es una compañía subvencionada por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Colaboradores: Copec, Iberia, Ruhrfestspiele Recklinghausen Europäisches Festival |